Durante mucho tiempo he respaldado mis exposiciones y clases en el principio -paradójicamente- sencillo y complejo de saber que, Venezuela jamás será un mejor país, si cada uno de nosotros no se compromete en ser una mejor mujer, un mejor hombre, en cada uno de los roles que vamos desarrollando en nuestras vidas públicas y privadas.
Me opongo fervientemente a este sistema de gobierno que ha entremezclado de manera sostenida e irresponsable todas las instancias de poder, hasta convertir nuestra malograda democracia en una absurda involución que acabó con nuestra noción del estado de derecho, la separación de los poderes, la cobertura de una sociedad en pleno y el progreso como meta colectiva.

Esta competición continua de odios, de separaciones a rabiar, de agresiones contra la dignidad humana, que en la expresión de su espiral de conflictos no ha hecho más que crecer y multiplicarse, llevándonos a una significativa mayoría a abortar cualquier manifestación de encuentros, y a preferir toda expresión ostensible de nuestros desagrados, temores, inconformidades…
Hoy se desarrollarán en varias ciudades y países, las marchas intituladas “No más Chávez”, y esta mañana mientras presentábamos nuestro breve resumen de noticias en el programa de radio, sugerí en Twitter, diversificar esa simbólica solicitud hacia otros y otras. Porque la responsabilidad sobre este estado del arte es diversa, porque de hecho, existen funcionarios públicos, personas y personajes, a quienes endilgar con pruebas fehacientes su cuota en esta ecuación de ingobernabilidad y violencia.
Esta agenda de solicitud, necesita respetar algunas premisas para que nuestras frustraciones sean menos dolorosas –si acaso eso es posible-, siendo a mi entender, la primera, que es una importante denuncia simbólica la solicitud de un “no más Chávez”, porque es el presidente electo de este país, al menos hasta el 2012. Entonces, es importante darle difusión a los desmanes legislativos y ejecutivos que se han realizado en nuestra patria, más importante aún es sistematizarlos, y poder asociar sus consecuencias al hilo en el que se han desarrollado, a las personas que los han hecho posibles; tenemos que ser capaces de tener lista, actualizada, la narración alternativa a la oficial, cuyos beneplácitos son la mayoría de las veces absurdos, por decir lo menos.
La marcha de mañana es aún más importante. No por su potencial difusión en medios internacionales; no por lo complaciente que pudiera resultar al imaginario de todos los voceros del gobierno que como ya es costumbre han denunciado planes “desestabilizadores” e ignorando la sangre que a diario deshonra nuestra vida, hablan de “crear violencia” en el país, como si viviéramos en un paraíso tropical. No. Es una movilización importante, pues tiene el poder de anunciarles a los represores –presentes y potenciales-, cuáles serán las dimensiones de las infraestructuras que necesitarán para hacer cierta la amenaza de hacer de la protesta un crimen, y de dictar sanciones contra cualquier manifestante en Venezuela.
Nuestra división en una marcha como la de mañana, no es por moción política. La de mañana demanda un compromiso moral. Llevaremos banderas, pero no es esa hermosa entelequia que nos venden desde niños, esa llamada patria, lo que vamos a defender. Mañana saldremos por valores muchos más sensibles y cercanos: el respeto a la dignidad, a la libertad de expresión, a nuestros derechos humanos. Y son estas aristas íntimamente vinculadas a la ética personal, en eso que hemos ido aprendiendo en este viaje llamado vida. La de mañana es una marcha de demócratas, no de opositores, ni antichavistas. Esas dos últimas gorras, déjelas en su casa: ¡salga con el compromiso de defender valores en los que cree, no de insultar a aquellos a los que se opone!
Tú lo sabes tanto como yo: el estado de ánimo, es como la ropa con que revestimos todas las acciones que desarrollamos, entonces: ¿cuál es el “no más” que te redactarías a ti mismo? No más comerme la luz roja; no más cruzar la calle por dónde se me antoje; no más botar papeles en la calle; no más olvidar normas de cortesía… ¿cuál es tu no más?
Compleja ha de ser nuestra contribución a la solución de los problemas que sostenemos, a un tiempo nos toca rebelarnos, protestar contra tantas injusticias que estamos viviendo, para dejar de ser testigos y ser mejores protagonistas; en simultáneo, necesitamos ser propositivos, imaginarnos en el plano de aquellos que aportan soluciones, a veces desde sus acciones y otras desde sus cambios cotidianos más simples.
Las marchas de hoy, nos hacen saber que hay mucha gente fuera de nuestras fronteras, crítica de este sistema de gobierno y su principal líder, y en casos como los de Bolivia, Ecuador o Argentina, viven con mayor sensibilidad las similitudes de sus dirigentes con el Pop Star. No más al despotismo, no más abusos de poder, no más impunidad, no más violencia promovida desde el poder, no más autoritarismo, no más odio como lógica de gobierno. No más.
Y tú, trata de no quedarte en casa, no más mensajes de texto a celulares para saber cómo va la cosa, por dónde andas o si es verdad que los atacaron. Ven mañana, camina, narra, inspira, colabora, fotografía, acompaña, haz posible el cambio que deseas. Ven.
Tags: Compromiso, Libertad, Marcha, Participación, Venezuela
Esta entrada fue escrita
el Viernes, Septiembre 4th, 2009 a las 11:17 y esta archivada en la categoría Minipost, Venezuela.
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