
3. Las consecuencias de las políticas gubernamentales actuales sobre la economía venezolana en 2009
La política económica iniciada en 2003 —basada en controles de cambio, precios y tasas de interés— no ha podido contener las presiones inflacionarias alcistas. Venezuela cerró 2008 con la más alta tasa de inflación de América Latina. El aumento acelerado del gasto público (Gobierno Central + FONDEN) a niveles cercanos a los $90.000 millones de dólares en 2008, no tiene precedente y no es sostenible. La falta de coherencia en la política fiscal y monetaria lleva consigo la consecuencia de elevar la tasa anual de inflación, agudizar desequilibrios y distorsiones monetarias-cambiarias.
En el 2009, la baja calidad de la política económica del Gobierno y del Banco Central de Venezuela —revelada más abiertamente pero no causada por la aguda caída de los precios del petróleo— lleva a anticipar que la economía venezolana entrará en una recesión a partir del segundo trimestre del 2009. Está caída de la actividad económica no petrolera, aunada a presiones inflacionarias, amenaza con elevar los índices de pobreza y reducir la efectividad del gasto público en los programas asistenciales y sociales del Gobierno.
La caída del ingreso fiscal petrolero en 2009, difícil de cuantificar con precisión dada la falta de cifras oficiales confiables sobre los volúmenes de exportación petrolera, y el uso de políticas gubernamentales que elevan la inflación como lo es el traspaso sin contrapartida en bolívares de reservas internacionales del BCV al FONDEN para el financiamiento monetario del gasto público, llevará a elevar la tasa de inflación anual sobre el 40% durante el 2009.
El uso del financiamiento monetario directo para cubrir gasto fiscal extra-presupuestario por el Gobierno, se ha realizado desde el 2006, bajo distintos registros contables en el BCV, pero ahora, en conjunto con la aguda caída del ingreso en divisas petroleras por el colapso de los precios del crudo, reduce drásticamente el respaldo del bolívar y multiplica el impacto inflacionario esperado.
En éste contexto, los precios de los alimentos, los cuales se elevaron 46,7% en 2008, seguirán subiendo aún más que la inflación promedio, y se estima que el alza de precios de estos rubros puede estar sobre el 60% en 2009. Es imposible que los salarios y sueldos pagados en el sector privado y público puedan ajustarse a estas mayores tasas, por lo cual el poder adquisitivo del venezolano caerá en forma significativa. Los grandes sectores de la población en pobreza, sin empleos estables y dependientes de ayudas gubernamentales son vulnerables al elevado costo de los alimentos.
Esta situación inflacionaria y de caída del salario real, unida a una severa restricción esperada en la entrega de divisas por Cadivi para las importaciones en 2009 (al menos de 35 a 40%), sin poder estimular la producción nacional (amenazada de estatización y por grupos sindicales hostiles afectos al gobierno), acompañada del deterioro del flujo de caja de PDVSA y de otras empresas estatales, en conjunto llevará a una recesión a la economía venezolana en 2009.
La contracción anual de la economía (PIB) en el 2009 se puede estimar en estos momentos entre -2 y -2,5%, muy influida por la decisión de ajuste de la paridad cambiaria y otras medidas oficiales. De igual modo, las limitaciones del Gobierno y las empresas estatales para cumplir con sus obligaciones laborales y los pagos a contratistas y proveedores pueden llevar generar una elevación importante del desempleo.
El discurso económico presidencial, sustentado en altos precios del petróleo, en realidad no contó nunca con un proyecto inteligible de desarrollo socioeconómico. La vaga concepción de “desarrollo endógeno” para reducir la dependencia petrolera de Venezuela, llevó exactamente al resultado contrario: estimular el reemplazo de la producción manufacturera y agrícola venezolana por importaciones más baratas, gracias a la moneda sobrevaluada, resultado de la alta inflación y control cambiario. Además, el régimen de control de cambio instaurado en febrero 2003 ha estimulado el aprovechamiento de diferenciales cambiarios por montos de miles de millones de dólares por parte de funcionarios gubernamentales e intermediarios, lo cual desestimula el esfuerzo productivo.
En términos de política social, las estructuras paraestatales de misiones como Barrio Adentro ayudaron a proveer acceso a servicios básicos de salud a los sectores más pobres a partir del 2004, con creciente cobertura por 3 años y en forma decreciente en los últimos 2 años. Estos esquemas de servicios sociales se vienen deteriorando. Por una parte, debido al fracaso en construir una sola institución de salud pública de calidad, y por otra parte, la inflación ha comenzado a mermar el poder de compra de los recursos fiscales asignados a estos programas y en el 2009 está situación se hará peor con una inflación sobre el 40 por ciento.
La eventual alza de los precios del petróleo aliviaría las necesidades fiscales venezolanas en 2009-10. Es difícil esperar que la canasta de crudos y productos venezolana pueda superar el promedio de $45 en el ambiente recesivo de la economía mundial de 2009. Este precio u otro incluso más alto, no puede detener el proceso de deterioro económico ya iniciado. Al estar en funcionamiento dentro del país un perverso círculo de graves errores de política económica acumulados por años y sus consecuencias ahora abiertas —alta inflación, empobrecimiento, déficit fiscal, devaluación, recesión y más inflación— no hay forma de salir de ésta situación sin un plan económico coherente que inspire credibilidad y confianza en todo el país.
Esto último es improbable que ocurra bajo una línea de gobierno guiada por la concentración de poder político, una argumentación ideológica del siglo pasado y ausencia de comprensión de la necesidad de una base económica sólida, privada y pública (incluyendo el sector petrolero), para generar avances sociales sostenibles y empleos bien remunerados. Venezuela requiere con urgencia acordar en forma amplia una nueva estrategia de desarrollo nacional, inteligente y coherente, con contenido económico, social, petrolero e institucional.
Propuesta presentada por Oscar García Mendoza y los economistas Orlando Ochoa, José Guerra, Víctor Olivo y Jesús Casique.
Tags: Crisis, Economía, Poder
Esta entrada fue escrita
el Martes, Enero 27th, 2009 a las 13:04 y esta archivada en la categoría Eventos, Noticias, Opinión, Política, Venezuela, Visión.
Usted puede seguir los comentarios de esta entrada suscribiendose a nuestro RSS 2.0.
Usted puede dejar un comentario, o hacer un trackback desde su sitio web.
Marzo 3rd, 2009 at 1:32
Buenas Noches ; me gustaria obtener informacion si el economista Jose Guerra tiene alguna oficina privada de atención al publico, para asesorias economicas´.