“Los ciudadanos han asumido la expropiación como un robo”

BEATRIZ CRUZ SALAZAR , FELIPE BENÍTES , DIR. OBSERVATORIO DE PROPIEDAD PRIVADA. | EL UNIVERSAL

lunes 6 de junio de 2011 12:00 AM

Cuando se iniciaron las expropiaciones en los campos y zonas rurales pocos creyeron que la ola llegaría hasta la capital. Pero no solo llegó, sino que las acciones en contra de la propiedad privada han crecido de manera acelerada, en comparación con el sector rural y los años anteriores, según advierte Felipe Benítes, director del Observatorio del Derecho a la Propiedad Privada.

 

En lo que va de año se han registrado más de 300 de violaciones a la propiedad, entre invasiones y expropiaciones. “En ninguno de los años anteriores tuvimos más de 40 casos de invasiones por año y este año tenemos al menos 250 invasiones. Tenemos seis veces más violaciones en cinco meses de lo habíamos observado en cualquiera de los años anteriores, y la mayor parte se ha dado en el tejido urbano. El Distrito Capital, junto a Zulia y Lara son los más afectados. Allí lo que vemos es el efecto de un discurso oficial que incentiva a tomar terrenos y propiedades para solucionar el problema de la vivienda”, apunta Benítes.

 

-¿El término de expropiación se ha satanizado?

 

-Está demostrado, desde la técnica jurídica, que lo que aplica el gobierno no son expropiaciones. El término de expropiación se ha asumido en las comunidades tal como el gobierno lo ha aplicado. Se ha asumido como expoliación, como un robo, incluso la misma gente en tono jocoso ha sustituido el “tas robado, por el tas expropiado”. Ese es el uso que el gobierno le ha dado al término y así es como lo interpreta la gente, a pesar de que no es el significado jurídico. La expropiación es una garantía al derecho de propiedad, ante un proceso de ese tipo se supone que el dueño pierde su condición de propietario de un bien en beneficio de un colectivo, pero eso no significa que pierda su patrimonio asociado a esos activos. Sin embargo, en la mayoría de las acciones expropiatorias que se han venido desarrollando en Venezuela los dueños pierden su patrimonio, patrimonio que en algunos casos no es tan significativo, pero que en otras oportunidades sí representa todo lo que tiene la persona.

 

-Los primeros afectados por tomas y expropiaciones se vieron en el interior del país, pero ahora parece que no hay límite para ello…

 

-En efecto, este fenómeno comenzó en la parte rural y se ha ido desplazando. Eso no significa que se hayan paralizado las expropiaciones en el plano rural, de hecho han venido aumentando. Entre el 2009 y 2010 empezamos a observar que el fenómeno atacó a las industrias, comercios y empresas, y el último movimiento tiene que ver con lo urbano. El ojo del gobierno se posó sobre el tejido urbano y la aceleración del fenómeno en el tejido urbano ha sido extraordinaria en comparación con los años anteriores.

 

-¿Se puede resolver el problema de la vivienda a través de las expropiaciones?

 

-Lo que tiene el gobierno es una quincalla de espejitos. Si en esos 300 inmuebles afectados se desarrollaran un promedio de un edificio, con diez pisos y 10 apartamentos por piso, eso sumaría 300 mil viviendas. Si proyectamos la cifra, y si el gobierno sigue con el ritmo de expropiaciones que lleva hasta el momento, estaríamos hablando que a final de año podría haber 720 mil, y eso no es la mitad ni siquiera de la promesa de construir dos millones de viviendas. Esto es una quincalla de espejos, pues de un lado se venden esperanzas a los más necesitados y del otro se ofrece amenazas al propietario. Es la jugada perfecta, pero no es la solución.

 

-¿Hasta donde puede llegar esta ola de expropiación?

 

-Hay casos particulares, de grupos que se meten en apartamentos vacíos. Pero en el fondo muchas de estas medidas son más simbólicas que otra cosa. Por ejemplo, los 44 edificios que fueron expropiados a finales de mayo ya estaban ocupados desde hace años. Con esto lo que se hace es mandar un mensaje a los que están esperando viviendas, quieren decirle a la gente que el problema de la vivienda se está resolviendo. Pero nos preocupa que se están creando los incentivos para que la gente invada. El gobierno se ha cuidado de hacer tomas quirúrgicas y selectivas, el problema es que si esto no se controla puede tener un impacto social peligroso. Ellos no reparan en el efecto económico o social, pero sí tienen claro en el efecto político – electoral que esas acciones tienen. Están usando la expropiación como un arma política.

 

-¿Cómo se puede proteger el ciudadano ante las violaciones a la propiedad?

 

-Aquí se está diluyendo la institucionalidad porque cualquier grupo puede llegar y ocupar un terreno y sin normas claras sobre cómo proceder, lo que le queda al ciudadano es el uso de la fuerza. El ejecutivo sabe que a través de estos procedimientos se puede abrir la caja de Pandora con el tema de la violencia. Sin embargo, creo que el ciudadano debe organizarse con los demás afectados y elevar el costo político de la jugada, que al parecer es el único costo que les importa.

 

-¿Puede un país progresar de esta manera, sin inversión privada?

 

-Insisto, al gobierno pareciera no importarle el efecto de esto sobre la economía, pero el Estado necesita del sector privado para crecer. Todo país que ha progresado es porque cuenta con un sector privado vigoroso, y para eso hay que tener una propiedad privada que se respete, pero lamentablemente nosotros ya estamos entre los últimos países que respetan el derecho a la propiedad privada.

 

Categoría: Observatiorio de Derechos de Propiedad

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