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El dilema de Maduro

VladimiroMujicaEl discurso de Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional no puede ser más revelador.

Al pedir la aprobación de una Ley Habilitante para combatir la corrupción dejó colar una verdad que lentamente ha ido invadiendo a toda Venezuela: después de 14 años de desgobierno del chavismo y sus herederos, el país atraviesa por una crisis descomunal producto en buena parte de la corrupción auspiciada y protegida desde el poder.

Por supuesto que Maduro no puede, ni debe por su propia debilidad política, olvidar mencionar a lo que le dio por denominar la corrupción amarilla de la oposición. El precio que tiene que pagar por decir algo de verdad en relación a la obscena corrupción y vesania roja es mentir respecto a la oposición y señalar como corruptos a quienes no tienen arte ni parte en este despropósito orquestado desde el poder.

El discurso de Maduro debe ser analizado en conjunto con las repetidas declaraciones del ministro Nelson Merentes en relación a la ineficiencia económica de la revolución. El desastre de las finanzas y la economía del país es de tal magnitud que no hay manera de corregirlo si no se toman medidas que serán enormemente impopulares en el chavismo radical. Visto de esta manera, el gobierno se encuentra atrapado entre la espada y la pared: debe cambiar algunas orientaciones de su política económica pero no puede hacerlo porque el sector radical se lo impide.

Pero el dilema del ya no flamante presidente es que sus propias carencias políticas y de formación le impiden desarrollar una personalidad propia que se libere de la pesada carga que le impone la herencia del carismático liderazgo del comandante supremo. Mientras tanto Venezuela se deshilacha por los cuatro costados, presa de una crisis que ya se trasladó a la vida cotidiana del ciudadano.

El desastre del manejo cambiario y de las divisas es sencillamente de antología.

La diferencia entre el cambio oficial del dólar y el innombrable mercado negro de las divisas alcanza cifras astronómicas. No hay virtud humana que se resista a comprar por 1 y vender por 7, de modo que quienquiera que tiene acceso a las divisas participa de la danza del descalabro económico del país. Pero el espectáculo vergonzoso de los aviones llenos a reventar con pasajeros reales o imaginarios empeñados en la práctica del “raspadito” de las tarjetas de crédito palidece al compararlo con lo que está ocurriendo en todas las áreas de una economía atrapada en la dolarización más extrema y perniciosa. El “raspadito” del ciudadano de a pie no es nada comparado con el “raspado” masivo que hacen los bandidos de las divisas que actúan bajo la protección de los corruptos rojos, aquellos a quienes el presidente Maduro se refirió en su discurso.

A esta hecatombe en el manejo del país se le suma la entrega vergonzosa del futuro de nuestras generaciones a la voracidad del socialismo salvaje chino. Las condiciones de entrega del petróleo a la insaciable potencia asiática no han sido suficientes para negociar la ampliación del crédito que Venezuela estaba pidiendo, algo que sólo encuentra justificación en el hecho de que ni siquiera la entrega total es aceptada como garantía válida por los chinos.

Así las cosas, Venezuela se asoma a un nuevo proceso electoral en el cual la oposición se encuentra en una posición muy compleja porque la denuncia de ilegitimidad de Maduro no ha encontrado un camino político transparente para expresarse. Lograr la participación electoral de la ciudanía supone la necesidad de una política comunicacional y de nuevas actuaciones políticas que permita conjugar el hecho de que nos acercamos a una elección con el mismo árbitro electoral amañanado y que es indispensable participar en la contienda electoral y fortalecer el liderazgo democrático que se ha ido construyendo alrededor de Henrique Capriles. Tarea inmensamente compleja que compromete en su totalidad al liderazgo democrático del país, tanto a los factores que se agrupan alrededor de la MUD como quienes actúan fuera de la misma.

En este contexto, es imposible dejar de insistir en que hay una tarea pendiente de la oposición democrática y la misma consiste en convertir en una sola acción la conflictividad social con la participación electoral. Mientras ello no ocurra el inefable conflicto del Presidente Maduro seguirá arrastrando al país en su imposible solución de satisfacer simultáneamente al chavismo corrupto y al chavismo renovador.

Habilitar para atropellar

Trino-Marquezentrevista-006Descartemos que el ciudadano (¿venezolano?) Nicolás Maduro solicitó la habilitación por un año, para combatir la corrupción y enfrentar la supuesta guerra económica declarada por la derecha apátrida golpista.

Si quisiera luchar contra el “cadivismo”, las comisiones, las empresas de maletín, los sobornos y demás vicios del régimen más descompuesto de la historia nacional, le bastaría con levantar progresivamente el control de cambios y aplicarles los instrumentos legales existentes (Ley de Contraloría, Ley Contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito) a los parlamentarios, funcionarios del alto gobierno, gobernadores, alcaldes y contratistas allegados al oficialismo. Allí están la boliburguesía y los bolichicos con su riqueza súbita, fraudulenta y escandalosa ampliamente documentada, como símbolos ostensibles de la impudicia con la que actúan los corruptos rojos. Diosdado Cabello y Juan Barreto fueron liberados por la Asamblea Nacional y la Contraloría de toda responsabilidad administrativa, a pesar del amplio expediente elaborado en su contra por los desmanes cometidos en la gobernación de Miranda y en la Alcaldía Metropolitana, respectivamente.

La quimérica “guerra económica” inventada por el tándem Maduro-Castro para ocultar la debacle causada por el socialismo del siglo XXI, se acabaría si se produce un giro radical en la política oficial: se levantan los controles, se respeta la propiedad privada, se permite que el dólar flote de acuerdo con la demanda de divisas, se vuelve a crear un mercado de trabajo, ahora inexistente, se paralizan las estatizaciones y comienza un proceso de retorno de las empresas nacionalizadas al sector privado.

Nada de lo que debe hacerse para amputar la corrupción y salir del rentismo, tal como el propio Maduro propone (¿sabrá lo que es rentismo y mercantilismo?), se hará. Su opaco discurso en la Asamblea Nacional –muy mal leído, por cierto- revela que la intención de su solicitud avanza por un camino muy distinto a los propósitos expresados.

Los objetivos de Maduro apuntan en tres direcciones distintas, aunque complementarias. La primera, hacia el interior de la claque dominante: demostrar que es un digno sucesor de su “padre” Hugo Chávez y que puede concentrar tanto poder como este; que representa el verdadero centro de gravedad de las decisiones y no comparte ese lugar con Diosdado Cabelllo. La otra, hacia la oposición: revela estar dispuesto a arrollar a quienes lo adversan sin detenerse en consideraciones legales. La tercera: que su modelo económico consiste en militarizar y favorecer su clientela, utilizando los recursos del Estado, especialmente las divisas, para repartirlos entre quienes le sean incondicionales; patrimonialismo del más primitivo.

Cabello, el duro y todopoderoso presidente de la Asamblea, quedaría relegado a un segundo plano durante un año, período suficientemente largo para que Maduro ajuste las piezas de la maquinaria que le permitiría aspirar a la reelección en 2018. Los cubanos le han instruido. El tiempo pasa volando. Conviene minimizar la figura del hombre del Furrial y sofocar sus deseos de llegar a Miraflores por la vía electoral.

A la oposición hay que amenazarla constantemente. El Ejecutivo cuenta con la Fiscalía y con el Poder Judicial para atenazar a los adversarios. La habilitante permitiría actuar de forma expedita contra gobernadores, alcaldes y diputados opositores, sin tener que sujetarse a los protocolos convencionales.

El modelo intervencionista militarizado se mantendrá. El rentismo se exacerbará, solo que con una variante: el reparto de la renta petrolera no se hará mediante los canales y agentes tradicionales, sino a través de los militares, civiles y organismos públicos que decida Maduro y su camarilla. Cadivi será aún más selectiva en la asignación de las divisas. Estas serán administradas con mayor celo por el Gobierno, quien las empleará para fortalecer su proyecto e imagen. Ahora será cuando veremos clientelismo del bueno. Todas las empresas, industrias y comercios pasarán a depender de la voluntad omnímoda de un Ejecutivo que repartirá los dólares como se le antoje. El empresario que no se someta a los designios del heredero quedará excluido del beneficio.

Estos, entre otros, son los cambios que buscan Maduro y los Castro con la habilitante. Se trata de habilitar para atropellar. Lo bueno es que con tanto poder, y tanta incompetencia, no tendrá a nadie a quien atribuirle los errores. La culpa será de él solito.

Liderazgo y autismo

AntonioSánchezGarcíaPocos libros de pedagogía política más útiles que las Memorias Proscritas de Carlos Andrés Pérez, que acabo de leer con inmenso provecho. Precisamente por eso: porque deja ver los más íntimos resquicios, anhelos, temores y garrafales equivocaciones cometidas por quien ocupará un lugar preponderante en la historia venezolana del siglo XX. Por lo menos, en cuanto a mi particular apreciación respecta – así pueda estar profundamente equivocado – el único estadista después de Rómulo Betancourt. Comparado con los cuales, el resto – de Caldera a Hugo Chávez – puede ingresar con menor o mayor derechos al salón de la infamia.

Valga, en primer lugar, la acotación de un hecho por demás insólito y que raramente puede encontrarse al leer biografías de grandes políticos, que las de los pequeños, por vanidosos e insignificantes, es preferible ignorarlos: da a conocer sin tapujos opiniones devastadoras que ninguna conveniencia de cálculo político recomendaría sacar del baúl más íntimo de las propias reservas. Al repasar sus opiniones sobre los más distinguidos políticos de la segunda mitad del Siglo XX venezolano: Lusinchi, Caldera, Leoni, Eduardo Fernández, Herrera Campins, muchas de las cuales injustas y devastadoras, sólo cabe concluir que en su catálogo de personalidades valiosas brillaba la ausencia. Para qué hablar de personajillos del submundo político nacional, en el que la coincidencia de juicios es manifiesta, como Escobar Salom – cobarde hasta la vergüenza ajena, oportunista, logrero e hipócrita -, José Vicente Rangel – pérfido, malvado y malagradecido – o Rafael Poleo – inmoral, inescrupuloso, corrupto y avieso-, y la de partidos, de entre los cuales el más acerbamente descalificado es el suyo propio. Sólo la conciencia plena de que ya se encontraba al final de camino y de que nada perdía diciendo la verdad, su verdad, explican un balance tan categórico y descorazonador. Declarar que Jaime Lusinchi “es un pobre diablo” y Herrera Campins “un ser raro”, por culpa de quienes se perdió la República podría causar asombro e incluso ser matemáticamente cierto, pero a él no podían causarle ningún daño. Ya era un despojo.

De mucha mayor importancia que esos juicios implacables es la confesión de los errores cometidos, que dejan ver uno de los más graves defectos de un político venezolano de todos los tiempos: el autismo. Así ese autismo se exprese bajo la forma de la reserva irreductible: tanto es el secreto de que un político, no sólo venezolano, reviste su mundo íntimo, sus anhelos y temores, que difícilmente se llega a saber qué piensa, en qué piensa, qué pretende y a qué aspira. Todo político de nación, como hubiera dicho Manuel Caballero, es terra incognita. Un misterio para los demás y, a veces, hasta para sí mismo.

En el caso de Pérez, así lo rebata en sus confesiones, esa incapacidad de aceptar consejos y escuchar asesorías terminaría por llevarlo al abismo. Una extraña forma de soberbia absolutamente auto destructiva. Lo cuenta y no se le cree: como cuando un amigo – si es que los políticos tienen amigos – le ruega que no nombre Fiscal General de la República a Escobar Salom “porque te enjuiciará” y otros le recomiendan no modificar la Corte Suprema de Justicia “porque te sentenciarán”. A pesar de lo cual se sale con la suya: nombra a Escobar Salom, presentado en bandeja de plata por Gonzalo Barrios, e impone la reestructuración de la Corte Suprema, desoyendo la sensatez de sus más cercanos constitucionalistas.

Patéticas sus confesiones sobre los gigantescos errores cometidos en el terreno militar, su incapacidad para comprender la inmensa gravedad del canallesco y avieso discurso de Rafael Caldera en el hemiciclo el 4 de febrero, la confianza depositada en quienes estuvieron a cargo de controlar el golpe de Estado, entre los cuales el hijo de un hombre al que admiraba desde su juventud, Fernando Ochoa, que enfrentó al golpista que nos ha traído a estos abismos con la blandenguería y pusilanimidad de un jugador de golf, acompañado, para mayor INRI, de un canalla golpista y conspirador como el general Santeliz, la debilidad con que enfrentó los hechos posteriores que requerían de una mano de hierro y no de un abrumado conciliador rodeados de implacables y cínicos enemigos.

Poco antes de que fuera sentenciado, tuve la oportunidad de asistir a una cena íntima en casa de una de sus mejores colaboradoras, con ocasión de la despedida de la embajadora de Bolivia, la ex presidente Lidia Gueiler. Todos los presentes, entre ellos su ministro de defensa y su ministro de justicia, osaron anticiparle el juicio condenatorio. Miró al vacío, como si hubiera perdido súbitamente la visión, y expresó con cierta indignación: “Ustedes se equivocan. Confíen en las instituciones”.

Esa noche lo vi en la plenitud de su autismo. Como bien dice el refranero, Dios ciega a los que quiere perder.

@sangarccs

La cara oculta de la MUD

diego-bautista-urbaneja-150x150El viernes pasado la Mesa de la Unidad Democrática aprobó el documento sobre propuestas de gobierno municipal que servirá de base a las ofertas de los candidatos a alcaldes y concejales para las elecciones del ocho de diciembre.

El documento es producto de un trabajo emprendido desde comienzos de este año por los equipos de especialistas con que en materia de gobierno municipal cuenta la Unidad Técnica de la Mesa de la Unidad. A su vez, el trabajo específico se llevó a cabo por parte de la Comisión Federal de la Unidad Técnica de la Mesa de la Unidad. Estos trabajos de especialistas fueron discutidos por la Comisión Municipal de la Mesa de la Unidad, donde están representados los partidos políticos que constituyen esa alianza. Esa comisión hizo ocho borradores del documento, antes de llegar a la versión definitiva.

El documento resultante es de primera calidad. Se llama “Compromiso de Gestión Municipal para el Pueblo y para el Progreso”. Es tarea de la Mesa de la Unidad y de sus candidatos darle la más amplia difusión posible. El trabajo de la Comisión Federal lo coordinó Carlos Mascareño, uno de los primeros especialistas con que cuenta el país en materia de descentralización. Ahora viene el proceso de poner en manos de los candidatos a alcaldes y concejales así como de las comunidades, el contenido de ese documento, discutirlo con ellos, adaptarlo a las condiciones de cada municipio y enriquecerlo con las propuestas específicas pertinentes a cada municipio que los candidatos y las comunidades conocen mejor que nadie. Esta etapa significa toda una oleada de viajes y visitas a todo el país por parte de varias decenas de miembros de todas esas comisiones que he venido mencionando. Se trata de un gran esfuerzo técnico y participativo.

Por otro lado, este documento general irá acompañado de unos lineamientos de políticas específicas en todas las áreas de la gestión municipal, en los cuales vienen trabajando centenares -literalmente- de expertos. Será ello objeto del mismo trabajo de ponerlos en manos de los candidatos como guía orientadora de su futura gestión como alcaldes o concejales.

He querido realizar este relato porque se refiere a la cara oculta de la Mesa de la Unidad Democrática, la que pocos conocen, por la que pocos sienten curiosidad y de cuyas noticias pocos toman nota. Atento a otro tipo de cosas, el público habitualmente centra su atención y sus críticas en acciones -o la falta de ellas- más visibles y espectaculares. No es esta cara oculta la que se lleva los grandes titulares.

En los hechos y en buena parte, tiene a su cargo esa faceta de la Mesa de la Unidad, dar sustento a la más crucial de las tareas de la oposición democrática: la de convencer a una amplia y contundente mayoría del país, y en esta ocasión a propósito del tema municipal, de que la Mesa de la Unidad tiene las ideas y los equipos capaces para enfrentar los problemas de nuestra sociedad y para llevarla por rumbos muy superiores a los que ha venido transitando, conservando a la vez lo que en éstos pueda haber de positivo.

Mucho se ha avanzado en eso. Las últimas encuestas revelan que una mayoría de venezolanos ya cree en la capacidad de gobierno de la oposición democrática. Pero es necesario continuar ese proceso, agrandar el margen de esa mayoría. Las elecciones municipales del ocho de diciembre ofrecen una gran oportunidad para ello, y la Mesa de la Unidad se ha tomado a pecho esa oportunidad y la responsabilidad que ella implica.

Los números referentes al ocho de diciembre son auspiciosos para la oposición democrática. Lo serán mucho más si los candidatos sacan provecho, utilizan, se compenetran, con las propuestas que están contenidas en el documento general, así como las que estarán en los lineamientos de políticas públicas, enriqueciendo a su vez unas y otras. Ello puede producir para esas candidaturas y para el voto total de los candidatos de la MUD, ese plus que la llevaría a obtener una clara mayoría en ese ocho de diciembre, fecha cuya importancia Henrique Capriles destacó con gran fuerza en sus palabras de la concentración del sábado pasado. Es necesario que el nueve de diciembre el país despierte con la noticia de que la oposición democrática es una mayoría indiscutible y capaz.

Tiene muchas facetas esa cara oculta de la MUD. El documento revela una de ellas. Cuando el éxito de la Unidad Democrática llegue, que llegará, habrá que recordar cuánto de él se habrá debido a cosas como este “Compromiso” que se aprobó el viernes pasado. 

dburbeneja@gmail.com

Se solicita diputado con decoro

OscarMarcanoNadie les pide a los políticos que se comporten como beatas. Con la probable excepción de hombres como Mandela, no hay mucho que buscar entre aquellos que dedican su vida a atesorar el poder. El poder enferma. Divide. Incapacita para un acto elemental de valentía como lo es ponerse en los zapatos del otro. Poder y eros son excluyentes.
Y la política, como reza el dicho, la inventó el diablo. Son realidades que se admiten porque no hay más remedio. Pero cuando recurres a la trampa sistemática para sostenerte, cuando todos tus movimientos delatan un desprecio proverbial por tu ética y tu propia honestidad, cuando no reparas en nada y no te importa enlodar tu propio nombre, no solo estás perdido, sino también eres un pillo. Y adicionalmente un idiota, pues supones que los demás son tontos, que el país del que te burlas no te está viendo y, más aún, evaluando, y más temprano que tarde vas a rendir cuentas.

Decía Vaclav Havel que “la primera pequeña mentira que se contó en nombre de la verdad, la primera pequeña injusticia que se cometió en nombre de la justicia, la primera minúscula inmoralidad en nombre de la moral, siempre significarán el seguro camino del fin”. Yo no conozco ni me interesa la vida del señor Mardo. No puedo atestiguar a su favor o en su contra. Pero acudir a una patraña tan burda para denostar de un hombre es francamente inadmisible. Aquellos que clamaban justicia en los setenta y ochenta acaban de ensuciarla llevándose en claro la Constitución al burlar su artículo 187, el cual exige el voto de las dos terceras partes de los diputados presentes para allanar una inmunidad parlamentaria.

Hacer política pisoteando la Carta Magna no es hacer política. ¿Cómo actuarán entonces cuando les toque perder? ¿Darán abiertamente el zarpazo como lo hicieron unos usando las tanquetas la madrugada del 4 de febrero de 1992 y otros a punta de viveza la mañana absurda del 12 abril de 2003, cuando un empresario achaparrado se ungió a sí mismo soberano por televisión? Pues el momento está cerca. No olviden que esos 98 escaños los ganaron modificando circuitos entre gallos y medianoche. No olviden que esa “mayoría”, con la que hoy atropellan, la ganaron con 250 mil votos menos. Y entonces estaba Chávez.

Oscar Marcano
Escritor

Desafíos de la oposición democrática

RicardoCombellasEn un sistema democrático la oposición es fundamental. Expresa el pluralismo político y social, significa el activismo de las libertades políticas, es la necesaria alternativa del poder establecido, y por ende tiene una inmensa responsabilidad en la orientación del debate político y el impulso a la deliberación. Ella debe someterse permanentemente a la crítica y la autocrítica, respetar y aupar la discusión en su seno, y nunca marginar las posiciones minoritarias que legítimamente en ella, y también en sus márgenes,  se desenvuelven. Vayan estas reflexiones como un estímulo al debate sobre el sentido, actualidad y futuro de la oposición democrática en Venezuela.

Lo primero que hay que subrayar es una verdad de Perogrullo, elemental pero no por ello menos fundamental, y se trata de la distinción entre oposición democrática y oposición antidemocrática. Por supuesto que estas reflexiones van dirigidas a la oposición democrática, es decir la oposición respetuosa de la legalidad y legitimidad constitucional. Como se repite con frecuencia: todo dentro de la Constitución, nada fuera de la Constitución. El tema de los golpistas y conspiradores, tema al que soy profunda y deliberadamente ajeno, no forma parte de estas consideraciones.

La democracia moderna tiene como uno de sus atributos  ser electoral. Pero ¡ojo! en lo electoral no se agota la democracia; esta trasciende la lucha electoral. En Venezuela no existe, sino solo formalmente, una democracia electoral. Predomina un “autoritarismo electoral”, pues el régimen utiliza todo tipo de mecanismos, institucionalizados y no institucionalizados, para garantizar sus victorias electorales. Uno de los grandes desafíos de la oposición democrática venezolana está en que su organización institucional más relevante, la MUD, es electoral, es más, es fundamentalmente electoralista, se agota en lo electoral. No puede ser de otro modo. Se trata de una organización de partidos, únicamente de partidos, y tal como nos lo recuerda Max Weber, “toda lucha entre partidos persigue no solo un fin objetivo, sino también y ante todo el control sobre la distribución de los cargos”. Se critica a la conducción del régimen por ser ducha en lo táctico por frágil en lo estratégico. Habría que preguntarse si ese handicap no pesa como una fuerte losa, tanto o más dentro de la oposición.

Las formas de lucha política legitimadas por la Constitución no se agotan en la lucha electoral. El amplio universo de la desobediencia civil y de la resistencia activa y pasiva, y sus múltiples y creativas manifestaciones, tienen cobijo dentro de la Constitución. Por supuesto que ello implica estrategia y creatividad, y algo imprescindible que tendemos a olvidar, talante moral, convicciones firmes, “incorruptibilidad”, todo ello ajeno al oportunismo y al oscuro regateo de los cargos y las prebendas. Además, la desobediencia civil no la puede conducir una alianza de partidos, sino una alianza de la sociedad civil, donde los partidos son solo una parte junto a los movimientos sociales y sus expresiones organizativas.

Uno de los problemas más protuberantes de la oposición venezolana es, al unísono la anemia ideológica junto a la carencia de claros objetivos estratégicos. Estoy consciente que no es un tema fácil de desenredar. En la MUD concurre la derecha y la izquierda, a diferencia de la tan mencionada oposición chilena a la dictadura de Pinochet, que en su momento se nucleó fuertemente en el centro. En la MUD convive la derecha neoliberal junto al socialismo democrático. Armar una estrategia de este “pasticho ideológico” es una tarea ardua complicada. El “centro” de la MUD no es sólido, y su tendencia actual, seamos realistas, es la de escorarse hacia la derecha, y no cualquier derecha sino la derecha neoliberal.

Por último, el tema del liderazgo. No hay que rigidizar los liderazgos. No existen liderazgos imprescindibles, lo cual no significa que el liderazgo no sea necesario. No debe temerse la crítica ni la autocrítica en esta materia. Creo un error de la MUD la tendencia a mineralizar el liderazgo, hoy reunido en torno a la figura de Capriles, el cual ha cometido últimamente crasos errores, que no cabe comentar por lo menos en este artículo. Pasada la experiencia de las elecciones presidenciales, el debate del liderazgo debe abrirse sin ninguna clase de complejos. Vale aquí recordar la época de oro de Acción Democrática con un líder de los quilates de Rómulo Betancourt, que día a día, con su talento y don organizativo, se ganaba el liderazgo de su partido, jaqueado permanentemente por formidable rivales dentro de su propia organización. Si esto vale para una organización partidista, tiene más pertinencia para una organización pluripartidista como la citada MUD.

Crítica y autocrítica, ¡que florezcan cien flores!, es lo que se clama y exige de la oposición democrática en esta difícil hora de la patria.

ricardojcombellas@gmail.com

Nuevo Sicad: un fiasco anunciado

Gerver-Torres1Hay ideas que apenas se enuncian, se sabe que son disparatadas. Si alguien dice que está pensando en montar una venta de aires acondicionados en el polo norte, uno sabe de inmediato que muy probablemente fracasará. Lo mismo ocurre con los anuncios gubernamentales sobre el nuevo (¡otro más!) sistema complementario de administración de divisas. Según estos anuncios, a partir de ahora habrá subastas de divisas por regiones, por industrias y por naturaleza jurídica de quienes las requieran. Les faltó decir que se organizarán también por grupos de edades, religión, sexo, color y altura de los demandantes. Uno puede advertir de entrada que ese esquema fracasará porque el mundo tiene una larga y riquísima experiencia en materia de esquemas cambiarios que permite saber que mientras más complicados sean éstos, menos eficientes resultan y más difícil que sobrevivan. Por eso, lo que predomina en el planeta son esquemas cambiarios muy simples: un tipo de cambio único para todas las transacciones. Pensar en organizar subastas por regiones y por industrias hace suponer que habrá numerosos tipos de cambio: la industria metalmecánica del Estado Carabobo tendrá un tipo de cambio distinto al de la industria metalmecánica del Estado Zulia, que a su vez será distinto a la del sector agrícola de ese mismo estado. Mientras el gobierno inventa y trata de poner en marcha un esquema cambiario tan extraño como ese, el problema de fondo en materia cambiaria más bien se agrava. El país tiene una absoluta y creciente dependencia de una sola fuente de divisas que es el petróleo. Las inversiones extranjeras –otra fuente de divisas- se han reducido igualmente a su mínimo. Mientras tanto, la demanda sigue exacerbada porque además de las necesidades de importación de una economía que ha visto desaparecer la producción interna, está la desesperación de los venezolanos por sacar fuera del país cualquier bolívar de que dispongan para protegerse de un modelo económico en el que nadie confía. Por supuesto, el nuevo sistema de administración de divisas permitirá al régimen seguir beneficiando o penalizando a grupos y sectores con absoluta discreción, al tiempo que alimenta la corrupción en su entorno. Pero con seguridad, para el país y la economía en su conjunto el nuevo SICAD será otro fiasco más. gerver@liderazgoyvision.org

La crisis universitaria

JoseGuerra1_FP_190412Recientemente se publicó la clasificación de las mejores universidades de América Latina.

De acuerdo con ese listado, las tres mejores son la Universidad de Sao Paulo, la Católica de Chile y la Universidad Estatal de Campiñas, Brasil. Luego siguen varias universidades de Chile, México y Brasil. El puesto 29 lo ocupa la Universidad Central de Venezuela, seguida por la Simón Bolívar, la ULA, la Ucab, la de Carabobo y la del Zulia. Ocupan posiciones intermedias las universidades venezolanas, no los puestos de vanguardia.

Con presupuestos deficitarios, sueldos miserables para sus profesores, becas deficitarias para los estudiantes y sin remuneraciones adecuadas para los trabajadores administrativos y obreros, es muy difícil que podamos progresar.

En el caso de la UCV, su presupuesto, en un 90%, proviene de las asignaciones del Ministerio de Educación Universitaria, el cual se ha mantenido congelado por siete años, y solamente gracias a la detestable figura de los créditos adicionales es que puede funcionar a medias. Del presupuesto, 80% se dedica al pago de sueldos y salarios, y apenas 20% se orienta a la dotación y mejoras de equipos y laboratorios, no obstante la elevada inflación.

Es muy difícil que una universidad de la tradición de la UCV pueda levantar su perfil académico. Lo que ha venido ocurriendo es un verdadero éxodo hacia Colombia, Perú e inclusive Estados Unidos, de profesores que se cansaron de que los maltraten, y emprendieron rumbo hacia otras latitudes.
En mi caso, entré a la UCV por concurso como profesor a medio tiempo en septiembre de 1993, una vez que culminé mis estudios de postgrado en la Universidad de Illinois, EEUU. Actualmente soy profesor asociado a tiempo completo, penúltimo grado en el escalafón tras haber presentado dos trabajos de ascenso ante el respectivo jurado. Con veinte años de carrera docente mi sueldo es Bs 4.120 mensual, menos de lo que gana el diligente empleado del cafetín que en la UCV comparten las facultades de Economía y Derecho. Así estamos.
Hay profesores que al ingresar a la carrera docente, su sueldo es inferior al salario mínimo. Lo mismo sucede con los empleados y obreros. Hoy los profesores universitarios, para medio vivir, tenemos que tener hasta tres trabajos. Todo ello ocurre en el país petrolero que vende su petróleo a US$ 100 por barril, que regala millones en el exterior y financia a la escudería Williams de la Fórmula Uno con más de US$ 180 millones para ver correr a Pastor Maldonado.
@JoseAGuerra

¡Así no se puede!

Ricardo-EscalanteEsta mañana, mientras desayunaba en el patio de mi casa con una deliciosa pisca andina y arepa, prendí la laptop y procedí a leer el último artículo de Mario Vargas Llosa, titulado El hombre sin cualidades, escrito como alabanza a la gran Hannah Arendt y rechazo al despiadado asesino Adolf Eichmann.

Un exquisito artículo. Más que un elogio a Arendt y un repudio a ese criminal a quien describe como “un pobre diablo mediocre que encontró en la burocracia del nazismo la oportunidad de ascender”, el escritor lanza al voleo una serie de reflexiones que de manera ineludible uno asocia con situaciones actuales.

Tiene párrafos que parecieran retratar a esos individuos cuya única y gran obra ha sido abolir el uso del papel higiénico: “La radiografía de espíritu romántico, congénito a Occidente, nunca se ha liberado del prejuicio de ver la fuente de la crueldad humana en personajes diabólicos y de grandeza terrorífica, movidos por el ideal degenerado de hacer sufrir a los demás y sembrar su entorno de devastación y de lágrimas”…

Y aunque las dimensiones de lo ocurrido en Alemania no tienen comparación, hoy no puedo siquiera imaginar quién estuvo detrás de ese “magnífico” premio de la FAO a la escasez de aceites, harina PAN, azúcar, leche y otros productos esenciales para los venezolanos. A ese sí habría que darle un premio por ese “logro”, como también a los curas que convencieron al Papa para que se retratara con el arbitrario e irracional Nicolás Maduro. El venerable Pontífice no sabe que ha contribuido a la legitimación de ese régimen que nació de la trácala, del uso abusivo de los factores de poder y del respaldo militar y judicial.

¿La FAO y el Papa se chuparán el dedo? No lo creo, pero lo que sí sé es que detrás de las organizaciones internacionales se mueven poderosos intereses y que los Estados no escapan a eso. El Vaticano es un Estado y también tiene sus intereses.

Por eso, ahora leo y releo este otro párrafo de El hombre sin cualidades:

“Cualquiera que haya padecido una dictadura, incluso la más blanda, ha comprobado que el sostén más sólido de esos regímenes que anulan la libertad, la crítica, la información sin orejeras y hacen escarnio de los derechos humanos y la soberanía individual, son esos individuos sin cualidades, burócratas de oficio y de alma, que hacen mover las palancas de la corrupción y la violencia, de las torturas y los atropellos, de los robos y las desapariciones, mirando sin mirar, oyendo sin oír, actuando sin pensar, convertidos en autómatas vivientes que, de este modo, como le ocurrió a Adolf Eichmann, llegan a escalar las más altas posiciones. Invisibles, eficaces, desde esos escondites que son sus oficinas, esas mediocridades sin cara y sin nombre que pululan en todos los rodajes de una dictadura, son los responsables siempre de los peores sufrimientos y horrores que aquella produce, los agentes de ese mal que, a menudo, en vez de adornarse de la satánica munificencia de un Belcebú se oculta bajo la nimiedad de un oscuro funcionario”.

www.ricardoescalante.com

Su Santidad y Nicolás

Tamara_Suju_Roa_jpgHace tan sólo 5 años, cuando Nicolás era Canciller y el representante de la Santa Sede en Venezuela era el Moseñor Giacinto Berlocco, nuncio apostólico, Nicolás se daba el tupé de no contestarle las llamadas ni de responder las peticiones de audiencia, por el caso de Nixon Moreno. Recordemos que Moreno estuvo dos años refugiado en la Nunciatura apostólica en Caracas y que la Santa Sede le concedió el asilo diplomático por razones humanitarias, pero el gobierno venezolano nunca respondió por el salvo conducto que según los convenios internacionales sobre el asilo, debía otorgar para que Moreno saliera del país.

Para aquel entonces, los improperios que el Presidente fallecido Hugo Chávez decía contra los representantes de la Iglesia Católica venezolana eran tan indignantes, que no vale la pena repetirlos, por respeto a ellos. Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, una vez comprobada y verificada la persecución política que el régimen de Chávez mantenía contra Moreno, para entonces líder estudiantil de la Universidad de Los Andes, le otorgó el asilo y comenzó las gestiones para su salida. Pero no hubo comunicación con la cancillería. Lo que si hubo fue ataques terroristas contra la sede de la nunciatura e insultos contra Monseñor Berlocco.

Hoy, los lobos se disfrazan de corderillos y quieren ser bendecidos por el nuevo Papa, quizá buscando la legitimidad que no le ha dado la mayoría del pueblo venezolano. Nicolás corrió a buscar su cita en el Vaticano y quizá algún día nos enteraremos de como fue que Jaua levantó el teléfono aquel, que Nicolás nunca quiso levantarle al nuncio anterior para pedirle la tan ansiada cita. La Iglesia Católica es la cuna de la diplomacia, la escuela más antigua y seguramente tanto Jaua como Nicolás fueron tratados con respeto, con mucho respeto, actitud que ellos le niegan a la mayoría de los venezolanos.

El país está expectante de esta reunión. Porque Nicolás se va con los bolsillos llenos de pecados. Violaciones a los Derechos Humanos, presos y perseguidos políticos, amenazas, insultos e instigación al odio entre hermanos, entre otros. Me los imagino sentados en una salita quizá tomando un té mientras conversan, y Nicolás echándole el cuento de como la derecha fascista -perdón, no creo que use su palabra preferida ante tal personalidad- quiere inocularle una enfermedad, contratar paramilitares para atentar contra él, desestabilizar al país, a su economía y crear la “sensación de inseguridad”, de ser los autores de la falta de energía eléctrica, del desabastecimiento, de la inflación, de la falta de agua, de las protestas y huelgas que envuelven al país, y quizá hasta nos eche la culpa de la ruina de PDVSA, de la ruina de las empresas básicas, de que tuvo que salir a comprar pollo, cereales, papel toilette y hasta la harina para la Ostia con la que comulgamos los católicos!

Lo que Nicolás debería saber es que la Santa Sede no elige presidentes, ni los legítima. Sólo cumple con su milenaria misión que es velar por sus fieles. Es decir, velar por quienes creen en la Iglesia de Jesús y en muchísimos casos por quienes siguen otras religiones y han buscado su protección. No sabemos si Nicolás va a llevar esta conversación como un acto acusatorio de la fiscalía de Luisa Ortega, pero quizás pudiéramos recomendarle hacer un “mea culpa” y aprovechar esta gran oportunidad que le ha brindado Dios, para asumir sus errores con humildad y hacer un acto de contrición para pedirle disculpas a sus compatriotas por su discurso de odio y discriminación y aceptar realizar lo que la mayoría de los venezolanos exigimos, el reconteo total de los votos de las elecciones de forma transparente y sin condiciones, con la aceptación de cualquiera que sea los resultados y sus posteriores consecuencias, el cese del odio y la violencia política y social, el cese de la persecución y la libertad de todos los presos políticos y el regreso de los exiliados.