Warning: Use of undefined constant yes - assumed 'yes' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /home/liderazg/public_html/nuevo/wp-content/themes/wp-clear_basic/banner468.php on line 1

RSSAll Entries Tagged With: "Política"

Las ojeras del diálogo

Ojeras del dialogo
La escasez de azúcar, leche y café ha afectado el único cafetín del centro comercial donde trabajo. Un espacio que se sostiene a pesar de la combinación que establecen la sordera del señor José y la lentitud de la cajera de turno, gracias a Henry, el incansable y diligente hombre que cuela café, bate jugos y monta sanduches respetando el orden de llegada, birlando siempre a los coleados. Henry llama a las mujeres María y a los hombres José.

Cinco trabajadores del Seniat esperaban sus cafés y al recibirlos en la escala de con leche a cerrero, se separaron en dos grupos, abriendo el paso a los nuevos solicitantes. Una dupla tomó la papelera a mi espalda. Abrieron unos twinkies para hundirlos en sus vasitos. Yo esperaba que montara mi jugo de lechosa con naranja tras unos sanduches de jamón y queso.

“Liderazgo y Visión” y la Política

GranConcentracion-900x600 1. Promover el interés por los temas públicos y la participación política es un componente esencial de la misión que Liderazgo y Visión se propuso desde su creación, en 1995, y que mantiene hasta el presente. Las circunstancias actuales muestran la pertinencia de tal principio.
2. La transformación de nuestra realidad es una tarea esencialmente política. Y el principal instrumento para la acción política son los partidos. Liderazgo y Visión siempre ha sostenido que todo partido debe, entre otras cosas, prepararse para facultar a la ciudadanía en la comprensión de los grandes temas públicos. Esto implica, desde luego, que la propia dirigencia y militancia de las organizaciones políticas –en especial quienes ocupan cargos públicos o aspiran a hacerlo – se inserten en una dinámica de constante reflexión y formación.
3. Lamentablemente, los partidos mantienen importantes rezagos en el necesario proceso de cambio que deben experimentar. Por otra parte, cierta actitud anti-política presente en parte de la ciudadanía estigmatiza la militancia partidista. Hemos creado así un terrible círculo vicioso. Los partidos no se renuevan porque no incorporan dentro de sí fuerzas de cambio y no logran incorporar esas fuerzas porque no se renuevan.
4. Con la intención de ayudar a hacer que la política venezolana sea también pedagogía social varios de los integrantes y ex integrantes del equipo coordinador de Liderazgo y Visión hemos decidido incorporarnos a un partido político. Ante tal circunstancia, nos parece conveniente puntualizar dos cosas.
5. La incorporación a un partido político es una decisión absolutamente personal. Tal decisión no compromete en nada a la organización. Liderazgo y Visión continúa siendo una organización civil independiente, sin una orientación partidista ni fines de lucro. Sus programas y proyectos no han estado ni estarán mediatizados por las legítimas preferencias partidistas de las personas que integramos la organización. Cabe anotar, además, que sería contradictorio con nuestra misión exigir la no militancia como condición para formar parte de nuestro equipo.
6. Es importante informar que varios de los integrantes del equipo coordinador que se están incorporando a un partido, no desempeñan formalmente, desde el año pasado, cargos en nuestra organización aunque siguen estrechamente comprometidos con ella.
7. Hoy vivimos tiempos intensamente políticos. Los demócratas debemos cerrar filas ante la dictadura. Cada quien debe buscar la forma de contribuir al esfuerzo común orientado a superar esta época turbulenta y encontrar la senda del progreso en libertad. En tal sentido, militar en un partido es una opción que todo venezolano debe seriamente ponderar.

Roberto Casanova
@roca023

Me incorporé a un partido político

militancia Un creciente número de venezolanos lucha hoy por recuperar las libertades que un gobierno autoritario le viene progresivamente arrebatando y por independizarse de la nefasta influencia de la dictadura cubana. Muchos entendemos que la mayoría de los problemas que nos agobian – escasez, inflación, inseguridad, conflictividad – son la inevitable consecuencia de un modelo de corte comunista que pretende controlar a la sociedad entera y subordinarla a una élite ambiciosa, sectaria y corrupta. Otros más lo irán entendiendo y, pronto, esperemos, una mayoría consistente comprenderá que este régimen es incapaz de conducirnos al progreso, con libertad y justicia.

Los actuales eventos demuestran, sin embargo, que no basta con que hoy algunos sectores desafíen, con coraje cívico, al régimen. Requerimos, además, un trabajo de articulación social y una dirección política. Por una parte, el éxito de nuestra lucha democrática pasa por la convergencia de las diversas demandas sociales en una misma causa transformadora. Por otra parte, la diversidad de opiniones no debe ser obstáculo para lograr la coordinación que necesitamos para enfrentar a un régimen dispuesto a casi todo para mantenerse en el poder. Estas son tareas que, en circunstancias ideales, deberían cumplir, principalmente, los partidos políticos. No es lo que ocurre, como es sabido.

La mayoría de los partidos han centrado sus esfuerzos en la intensa dinámica electoral de los años recientes. Han alcanzado logros tan notables como el de unificar la acción electoral opositora. No es poca cosa. Aún así continúan teniendo bajísima credibilidad entre los ciudadanos, quienes los perciben como herramientas inútiles para otros propósitos colectivos. Muchos líderes sociales, sindicales, gremiales; muchos intelectuales y artistas; muchos ciudadanos, en general, no se plantean, ni por asomo, la posibilidad de sumarse a las filas de algún partido. Y ello da forma a un terrible círculo vicioso. Los partidos no se renuevan porque no incorporan dentro de sí fuerzas de cambio y no logran incorporar esas fuerzas porque no se renuevan.

¿Está pasando acaso el tiempo de los partidos? Definitivamente no. No es concebible una democracia digna de tal nombre que no cuente con un sistema de partidos. Los partidos tienen una razón de ser y es bueno recordarlo. A tales organizaciones les corresponde, para decirlo en una frase, preparar gobiernos alternativos. Esto implica: a) darle forma a visiones del país y popularizarlas de la manera más amplia posible; b) identificar y articular posiciones e intereses; c) ejercer la oposición en situaciones de normalidad democrática o, tal como hoy se plantea, la resistencia ante una dictadura; d) preparar a los eventuales gobernantes y legisladores; e) seleccionar candidatos a cargos de representación pública y participar en elecciones. Otras organizaciones pueden atender algunas de estas tareas pero sólo los partidos pueden y deben ocuparse de todas ellas.

Resultaría un lugar común afirmar que los partidos venezolanos no cumplen con las tareas que he mencionado. Quisiera invitar, más bien, a pensar por un momento sobre la enorme complejidad asociada a la creación y desarrollo de un partido hoy en nuestro país. Para quienes viven en condominio bastará con imaginarse un hipercondominio, integrado por decenas de miles de personas, para aproximarse a las dificultades inherentes al funcionamiento de un partido. El asunto es, sin embargo, mucho más cuesta arriba. Nuestros partidos están sometidos a un proceso de exterminio, lento pero sistemático, por parte de un régimen que aspira al control total. A pesar de todo allí están varios partidos, sostenidos por numerosos venezolanos quienes, con vocación y paciencia, han construido los únicos instrumentos con potencial para enfrentar el desafío de resistir al régimen y prepararnos para una nueva era democrática. Son experiencias que deberían contar con mayor estima social si la antipolítica, que ha rondado desde hace ya demasiado tiempo entre nosotros, no lo dificultase.

¿Acaso debemos esperar a que ocurra el desenlace que muchos deseamos para encontrarnos con que no tenemos partidos a la altura del reto de reconstruir nuestra democracia? Si ese fuese el caso no es impensable una situación en la que la sociedad se fraccione en innumerables grupos de interés. En ausencia de partidos políticos –reinventados, no los actuales– nadie estará cumpliendo la vital función de articular los intereses particulares con base en programas de gobierno. Surgiría entonces, progresivamente, una dinámica de facciones, de grupos enfrentados en la captura del Estado. En un contexto de ingobernabilidad como ese más de uno pensará que la solución deberá ser un régimen de fuerza que imponga el orden o, en otras palabras, una nueva dictadura. Así pues, la democracia de partidos representa el equilibrio entre una sociedad de facciones ingobernables, por una parte, y un régimen dictatorial, por la otra.

Vivimos tiempos intensamente políticos. Cada quien debe encontrar la forma de contribuir al esfuerzo común para superar los oscuros días que hoy vivimos. Yo, por mi parte, me convencí, hace ya varios años, de que la política es, en un sentido profundo, pedagogía social. Creo que todo partido debe prepararse para facultar a la ciudadanía en la comprensión de los grandes temas públicos. Es preocupante que muchos partidos hayan tendido a claudicar ante el desafío de ejercer el liderazgo intelectual de la sociedad y que por oportunismo o por incompetencia hayan optado por plegarse al estado de la cambiante opinión pública. Le corresponde a los partidos estar a la altura de esa responsabilidad y ejercerla con propiedad. Esto implica, desde luego, que la propia dirigencia y militancia de las organizaciones políticas –en especial quienes ocupan cargos públicos o aspiran a hacerlo– se inserten en una dinámica de constante reflexión y formación. Con la intención de ayudar a hacer que la política venezolana sea también pedagogía social varios profesionales nos hemos incorporado a un partido que, generosamente, nos ha recibido.

Sigo creyendo que la política puede – y debe – ser una de las actividades humanas más nobles. A fin de cuentas ¿no es una actividad enaltecedora de lo humano el dedicarse a cuidar y promover el bienestar común? La política sólo será redimida si nos convencemos de que ella es compatible con la sinceridad y la honradez. Decía Ortega y Gasset, hace exactamente un siglo, con respecto a la política en España, lo siguiente:

“La nueva política, todo eso que, en forma de proyecto y de aspiración, late vagamente dentro de todos nosotros, tiene que comenzar por ampliar sumamente los contornos del concepto político. Y es menester que signifique muchas otras actividades sobre la electoral, parlamentaria y gubernativa; es preciso que, trasponiendo el recinto de las relaciones jurídicas, incluya en sí todas las formas, principios e instintos de socialización. La nueva política es menester que comience a diferenciarse de la vieja política en no ser para ella lo más importante, en ser para ella casi lo menos importante la captación del gobierno de España, y ser, en cambio, lo único importante el aumento y fomento de la vitalidad de España.”

Ojalá otros se animen también a militar en alguna de nuestras organizaciones políticas. En la que prefieran, entre las demócratas. Los partidos tienen que ser insuflados con una parte de la energía social que está hoy en la calle. Sería algo de significación histórica que miles y miles de quienes hoy protestamos decidiésemos ayudar a renovar a los partidos y convertirlos en eficaces herramientas al servicio del rescate y avance de nuestra democracia. Del fomento de la vitalidad de Venezuela.

@roca023

Se solicita diputado con decoro

OscarMarcanoNadie les pide a los políticos que se comporten como beatas. Con la probable excepción de hombres como Mandela, no hay mucho que buscar entre aquellos que dedican su vida a atesorar el poder. El poder enferma. Divide. Incapacita para un acto elemental de valentía como lo es ponerse en los zapatos del otro. Poder y eros son excluyentes.
Y la política, como reza el dicho, la inventó el diablo. Son realidades que se admiten porque no hay más remedio. Pero cuando recurres a la trampa sistemática para sostenerte, cuando todos tus movimientos delatan un desprecio proverbial por tu ética y tu propia honestidad, cuando no reparas en nada y no te importa enlodar tu propio nombre, no solo estás perdido, sino también eres un pillo. Y adicionalmente un idiota, pues supones que los demás son tontos, que el país del que te burlas no te está viendo y, más aún, evaluando, y más temprano que tarde vas a rendir cuentas.

Decía Vaclav Havel que “la primera pequeña mentira que se contó en nombre de la verdad, la primera pequeña injusticia que se cometió en nombre de la justicia, la primera minúscula inmoralidad en nombre de la moral, siempre significarán el seguro camino del fin”. Yo no conozco ni me interesa la vida del señor Mardo. No puedo atestiguar a su favor o en su contra. Pero acudir a una patraña tan burda para denostar de un hombre es francamente inadmisible. Aquellos que clamaban justicia en los setenta y ochenta acaban de ensuciarla llevándose en claro la Constitución al burlar su artículo 187, el cual exige el voto de las dos terceras partes de los diputados presentes para allanar una inmunidad parlamentaria.

Hacer política pisoteando la Carta Magna no es hacer política. ¿Cómo actuarán entonces cuando les toque perder? ¿Darán abiertamente el zarpazo como lo hicieron unos usando las tanquetas la madrugada del 4 de febrero de 1992 y otros a punta de viveza la mañana absurda del 12 abril de 2003, cuando un empresario achaparrado se ungió a sí mismo soberano por televisión? Pues el momento está cerca. No olviden que esos 98 escaños los ganaron modificando circuitos entre gallos y medianoche. No olviden que esa “mayoría”, con la que hoy atropellan, la ganaron con 250 mil votos menos. Y entonces estaba Chávez.

Oscar Marcano
Escritor

Una visión de país en 33 tweets

Gro Lo 1º: es falso q los demócratas venezolanos carecemos de una visión de país. Esa visión existe. Una versión, a continuación

Sobre valores

Una sociedad es buena si nos ofrece oportunidades para desarrollar, libre y responsablemente, nuestros proyectos de vida
La justicia es garantizar a cada quien sus derechos humanos. Quitar a unos para dar a otros no es justicia
Lo público no es igual a lo estatal. La responsabilidad social concierne también a personas, organizaciones, empresas
Mercado y democracia no existen en un vacío moral. Dependen cada vez más d valores como fraternidad y responsabilidad
Nuestra historia republicana es la historia de las luchas en contra del abuso de poder y por la libertad y la democracia

Sobre el Estado y el gobierno

El Estado de Derecho se expresa en leyes, pero sólo en leyes justas. Nuestra actual legislación debe ser depurada
Jueces capaces y autónomos son esenciales en una sociedad decente. Concurso limpio y exigente para elegir magistrados
Lo militar es parte del Estado de Derecho. No es igual al militarismo que busca doblegarnos ante el poder
Un gobierno limitado constitucionalmente en sus niveles d gasto y d deuda es menos capturable por intereses particulares
Un buen gobierno impulsa la iniciativa privada y la competencia. Controles y burocracia sólo traen ineficiencia y corrupción
Un “ingreso ciudadano” financiado con recursos públicos nos dará libertad para elegir escuelas, clínicas, fondos d pensiones
Debemos reinventar el gobierno: orientación hacia el ciudadano; medición d gestión; transparencia; participación
El federalismo es buena respuesta ante la complejidad actual: descentralización hacia lo local, integración hacia lo global

Sobre la economía y el desarrollo

El desarrollo es permanente ampliación de nuestra libertad creadora de riqueza, conocimiento y cultura
No hay desarrollo sin emprendimiento ni emprendimiento sin mercados competitivos y propiedad privada
Un monopolio estatal es peor que uno privado. Pequeños y medianos emprendedores son la base de un desarrollo incluyente
Podemos crear nuestro propio “milagro” energético con una estrategia de apertura y de aumento de producción
El petróleo debe servir para superar al petróleo. Debemos promover innovación, diversificación, capacitación
La inflación es siempre exceso de dinero con respecto a la actividad productiva. Autonomía del BCV es necesaria y urgente
Debemos reinventar nuestro territorio. Definir la vocación de desarrollo de cada región. Mudar la capital si es necesario

Sobre lo social y lo comunitario

Trabajo y capital pueden progresar juntos en una economía productiva. No hay entre ellos inevitable conflicto de clases
Los pobres no están explotados sino excluidos. Nuestro problema no es de lucha de clases sino de inclusión social
Inclusión social es, básicamente, educación, salud, seguridad social y oportunidades de inserción en una economía moderna
La educación es eslabón entre inclusión, competitividad y democracia. Necesitamos un acuerdo educativo de largo plazo
El desarrollo supone la organización autónoma de las comunidades. Su estatización es expresión de totalitarismo
Ante la crisis ecológica: asignar derechos de propiedad, internalizar costos ambientales, crear conciencia planetaria

Sobre la política

La comunidad de ciudadanos (el pueblo) es soberana, es quien otorga y quita el mando. Un Presidente es sólo un funcionario
Un buen líder nos ayuda a madurar, a ser más libres y responsables. Por eso, si tiene éxito, un buen líder es prescindible
Una democracia sana tiene un centro, “zona” donde los actores políticos moderados se reconocen y están abiertos al diálogo
Los moderados (chavistas y opositores) debemos detener la espiral de odio promovida por los extremistas (de ambos sectores)
Los que queremos la paz somos mayoría. Debemos desafiar a los señores de la guerra y crear una cultura global de convivencia

Por último, la esperanza: la regresión vivida nos confrontó con lo peor de nosotros. Es tiempo de reinventarnos y evolucionar.

 

Basado en el libro “Bifurcación: entre una visión neocomunista y una visión creadora”.

@roca023

Política en Hannah Arendt

María del Mar Estrada Rebull

El presente artículo expone el concepto de política en Hannah Arendt: La política no debería entenderse ni vivirse como una actividad propia de una élite, sino como el ámbito de realización humana. Este artículo presenta los elementos necesarios para comprender el alto estatus que Arendt le da a la acción política. Se explican los supuestos antropológicos de la autora, así como su concepción de política como actividad constructora de un mundo específicamente humano. Lo anterior implica que la verdadera política raras veces se ha dado. Sin embargo; los humanos estamos facultados para ella y de nuestra libertad depende el ejercerla.

Artículo completo Política en Hannah Arendt

Fuente: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, Guadalajara.

Política, equidad y pobreza

Fernando Calderón

La sociedad es un drama cotidiano permanentemente alimentado por relaciones sociales que la organizan y por actores que la representan, líderes e instituciones que le dan vida y la transforman. En las sociedades contemporáneas, y principalmente en las latinoamericanas, en el centro del drama habitan la injusticia social y la pobreza. En el continente, lo central ya es marginal y el mundo moderno está en su mayoría poblado por pobres. Sin mayores elucubraciones, se puede concluir que vivimos en una humanidad en múltiples sentidos muy miserable, especialmente porque la pobreza está asociada con una enorme concentración de riqueza y mezquindad.

Si se observa la información más general sobre la diferenciación social en las sociedades contemporáneas y se analizan sus tendencias, es claro que, si bien han existido importantes avances en varios aspectos del desarrollo social, en lo fundamental las brechas y las inequidades persisten y tienden a ampliarse en variados sentidos e intensidades a lo ancho y largo del mundo. Tanto que las diferencias entre las sociedades periféricas y las avanzadas tienen ya rasgos estructurales, lo que demanda una solución también de carácter estructural.

Leer completo Política, equidad y pobreza

Fuente: La reforma de la política. Deliberación y desarrollo. Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales – ILDIS / Friedrich Ebert Stiftung – FES (Bolivia) / Nueva Sociedad, Caracas, 2002, pp 113-137.

Construir ciudadanía

Fernando Calderón

Que en la teoría democrática esté implícita una convergencia cada vez mayor entre ciudadanía política y ciudadanía social no supone necesariamente, como se argumentaba, que el régimen democrático tenga garantías para profundizarse a sí mismo, sino más bien que las decisiones, a través de la representación y la participación, reflejan una tendencia hacia la igualdad social. Por consiguiente, los cambios necesarios para garantizar la sostenibilidad del régimen democrático deben provenir de la interacción en la sociedad, de sus conflictos y del sistema institucional.

En las últimas dos décadas, América Latina ha experimentado una serie de cambios sociopolíticos, pues se están agotado los regímenes patrimonialistas y corporativos y la globalización ha producido transformaciones importantes. El costo social ha sido muy alto y no han sido pocos los países que han sufrido una fuerte regresión económica. Las inflaciones y los ajustes económicos han traído consecuencias sociales muy duras, mientras la exclusión social y la pobreza de ingentes mayorías nacionales han crecido de forma alarmante. Según un estudio de la Cepal, en la última década todas las brechas sociales de los países de América Latina y el Caribe, con excepción de Uruguay, han crecido o se han mantenido y, de acuerdo con recientes estudios en varios casos específicos, los lazos sociales se han deteriorado de forma creciente (PNUD-Honduras 1998; PNUD-Chile 1998; PNUD-Bolivia 1998).

Artículo completo Construir ciudadanía

Fuente: La reforma de la política. Deliberación y desarrollo. Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales – ILDIS / Friedrich Ebert Stiftung – FES (Bolivia) / Nueva Sociedad, Caracas, 2002, pp 91-112.

Deliberación y violencia

Fernando Calderón

La historia política de América Latina durante el siglo XX en buena medida ha sido una historia de violencia. Ha habido algunas guerras entre países vecinos, invasiones de potencias externas, revoluciones, levantamientos, golpes de Estado, dictaduras militares y civiles que marcan y expanden la presencia de una fuerte cultura de negación del otro en todos estos países. Como la gente en El otoño del patriarca, los habitantes de la región sufren de “dictadura congénita”, no sólo por la constante violación de los derechos humanos o la violencia cotidiana, sino también de una manera onírica: la gente tiene pesadillas con escenas de violencia y el miedo ha engendrado un fantasma colectivo que habita en el inconsciente de los
ciudadanos, un miedo que continúa alimentando una cultura de dolor y de silencio (v. PNUD-Chile 1998).

Si bien en los capítulos anteriores se hizo referencia a la violencia en un sentido amplio, aquí se abordará la violencia política y social en sus formas concretas de funcionamiento. Como afirma el Informe Mundial de Desarrollo Humano 1994, los conflictos en la humanidad en esta era empiezan a ser cada vez más al interior de los países y no entre ellos, y la mayoría se produce en los países en desarrollo. Estos enfrentamientos son generalmente por razones culturales, religiosas y étnicas. Quizás no hay otro aspecto de la seguridad humana más importante que la violencia, que ahora asume un rostro cultural.

Artículo completo Deliberación y violencia

Fuente: La reforma de la política. Deliberación y desarrollo. Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales – ILDIS / Friedrich Ebert Stiftung – FES (Bolivia) / Nueva Sociedad, Caracas, 2002, pp 137-155.

Democracia, cultura política y deliberación

Fernando Calderón

Los procesos de transición y democratización que se vivieron en la región desde la década de los 80 –aun cuando han tenido importantes avances dentro de la heterogeneidad histórica de los distintos países– vienen sufriendo fuertes limitaciones políticas y estructurales. Efectivamente, la complejización de la sociedad y la velocidad del cambio económicotecnológico no guardan relación con la capacidad de la política –y, más concretamente, de un régimen político representativo monopolizado por los partidos– para acompañar y orientar tales cambios. La idea básica que se intenta argumentar es que las condiciones de la legitimidad democrática en general, y aquellas originadas en la transición y centradas en contextos de Estados nacionales débiles como los latinoamericanos, tienen en la actualidad límites estructurales duros. Tales límites están asociados con:
1)la mundialización y la emergencia de una sociedad programada o informacional;
2) los procesos de diferenciación y complejización de lo social, y especialmente con la presencia de un saldo estructural fuerte de inequidad y pobreza;
3) el malestar generalizado con la política y particularmente con los mecanismos de representación política de lo social, y
4) el predominio de una cultura política autoritaria y negadora del otro, todavía muy fuerte en la región.

Leer el artículo completo Democracia, cultura política y deliberación

Fuente: Fernando Calderón: La reforma de la política. Deliberación y desarrollo. Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales – ILDIS / Friedrich Ebert Stiftung – FES (Bolivia) / Nueva Sociedad, Caracas, 2002, pp 41-68.