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Miss Defensora del Pueblo: 2007-2012

Gabriela630RamirezDP Vimos a Gabriela Ramírez, defensora del pueblo, defenderse a sí misma. Vimos a la Guardia del pueblo prohibirle al pueblo llegar hasta su sede. Vimos al pueblo ser asfixiado por manifestar su derecho al libre tránsito y a la protesta contra la Defensoría. Vimos a Gabriela Ramírez privilegiar su indignación por el manejo tendencioso que de sus recientes declaraciones realizara un medio impreso venezolano. Ahora nos toca ver la violación del artículo 57 de la Constitución, que establece que la información debe ser oportuna, lo que hace imperativo señalar que la acreditación grado “A” que hoy dice recibir la defensora, no se corresponde con méritos de fechas recientes, sino con documentos consignados por las actividades de la Defensoría en el quinquenio 2007–2012 y le fue otorgada en mayo de 2013. Publicar a destiempo esta nota no tiene fines informativos sino propagandísticos.

En términos prácticos, lo que gana la Defensoría del Pueblo con esta acreditación grado “A” es la asesoría del Comité Internacional de Coordinación de las Instituciones Nacionales, la asistencia a eventos de la Organización de las Naciones Unidas y del propio Comité –una reunión anual y una conferencia bienal– con derecho de palabra y el envío regular de informes a sus homólogos. No es un sello Norven, ni una garantía de calidad ISO 9000 ni es una estrellita en la frente.

No hay contradicción con otra organización
En noviembre de 2012, la defensora Gabriela Ramírez afirmó que no existía contradicción alguna entre el ingreso de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas a la par del retiro de nuestro país de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El argumento central residió en la amplitud que por su estructura supone el Consejo, versus la parcialidad que signaba a la Corte.

El Comité Internacional de Coordinación de las Instituciones Nacionales de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, es el órgano independiente que se encarga de hacer seguimiento y revisión de estas organizaciones cada 5 años. En 2013 le correspondió a la Defensoría del Pueblo venezolana, cuyo informe de desempeño y progresos, no llegó a incorporar los terribles sucesos vividos en abril del año pasado. Diversas organizaciones venezolanas de Derechos Humanos, solicitaron al Comité la revisión de la acreditación de la Defensoría con el envío de un informe donde explicaban las múltiples violaciones de las que han sido objeto venezolanos, sin el concurso de la Defensoría para su amparo y resarcimiento correspondientes, teniendo como parámetro los Principios de París relativos al estatuto y funcionamiento de las instituciones nacionales de derechos humanos.

En el momento de su ingreso al Consejo de DDHH, Ramírez afirmaba el compromiso que significaba la elección de Venezuela y el propio Ejecutivo se comprometía en tomar acciones para combatir la inseguridad –cuyo incremento ha sido tan alarmante como sostenido–, y mejorar la situación de las cárceles –de los últimos 4 motines, la ministra Iris Valera aún no consigna informes–, sin ofrecer garantías para honrar las garantías de libertad de expresión –corroborado con nuestra hegemonía comunicacional y autocensura–, la independencia judicial o la mejora de su relación con la Corte Interamericana, de cuya jurisdicción logró separarse en septiembre de 2013.

El problema del timing.
26 asesinados, 1600 detenidos, centenares de heridos, más de 120 periodistas agredidos en la coberturas de sucesos y al menos 44 casos de tortura reconocidos por las autoridades. Ante este saldo, el gobierno venezolano brinda hoy por el logro de una acreditación cuya base reside en el quinquenio pasado, advirtiendo que antes del acto había sido consignada la documentación de las investigaciones que se realizan por presuntos maltratos a la integridad personal durante los hechos de violencia que se han suscitado en Venezuela desde el 12 de febrero, con especial énfasis en la reducción lograda de las manifestaciones, que contabilizaron en principio en 18 municipios, para señalar su disminución a 14 y afirmar que solo persisten en 6 de los 335 municipios del país. Afirmación que entra en contradicción con las manifestaciones celebradas ayer en San Cristóbal, Mérida, Maracaibo, Barquisimeto, Cumaná, La Victoria, Valencia, Puerto Ordaz, Valera y Caracas, que lamentablemente terminaron con acciones represivas por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, con el terrible saldo de 3 asesinados y 14 heridos de bala solo en el estado Carabobo.

En todo caso, Ramírez señaló desde Ginebra que la Defensoría hace seguimiento a los funcionarios de seguridad que presuntamente han incurrido en excesos de represión, que ya hay varios detenidos, sin precisar dónde están ni quiénes son, tanto menos en cuál estadio se encuentran las investigaciones que sobre ellos adelantan, pero prometió que de llegar a comprobarse alguna actuación represiva indebida y de acuerdo al criterio del juez correspondiente, los funcionarios pagarán prisión según lo establecido en nuestra legislación.

La promoción de la acreditación es entonces una pieza más a la apuesta de la ebullición de la indignación, haciendo que esos parámetros internacionalmente aceptados para la observancia de las funciones de las instituciones nacionales de DDHH, en áreas como independencia, cumplimiento con su mandato, contenido y propósito de informes defensoriales y relaciones con la sociedad civil, necesiten de la ponderación que el propio ciudadano pueda hacer entre lo que vive y lo que es reportado por la Defensoría. Que la defensora haya dedicado el cierre de su declaración a la promoción de un documento para prevenir el acoso escolar en el marco de esta crisis política, es poco menos que una burla a la población que por razones políticas ni representa, ni defiende.

¿Y a ti quién te defiende?
A diferencia de sus homólogos latinoamericanos, como los defensores de Ecuador o Perú, Ramírez ha sostenido una relación conflictiva con las organizaciones defensoras de DDHH en Venezuela. Los que deberían fungir como sus principales aliados en la difícil tarea de proteger al pueblo frente a un gobierno que ha perdido la separación de sus poderes y los contrapesos frente al Estado, han sido incluso [des]calificados por ella, como organizaciones antigubernamentales.

El primer informe evaluativo que sobre el desempeño de la Defensoría del Pueblo para el período 2007–2012 enviaran diversas ONG venezolanas de DDHH, estuvo basado en la experiencia de estas organizaciones y el desarrollo social en su relación con la institución. Entre los hallazgos del estudio se encuentra la ausencia de independencia de los máximos responsables de la institución; la falta de estímulo al cumplimiento con estándares internacionales de derechos humanos y el cuestionamiento de los órganos de protección; la instrumentalización del Informe de la Defensoría como un mecanismos más de propaganda del gobierno; y la existencia de una oferta formativa en derechos humanos, sesgada y excluyente.

Puedes consultar este informe hecho por Acción Solidaria, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, Civilis Derechos Humanos, Espacio Público y el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea). Haciendo click aquí puede consultar el informe.

La defensora afirmó en Ginebra que también denunciará la campaña de odio que se ha desencadenado contra la Defensoría y su persona ante la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la relatoría de Libertad de Expresión y la relatoría especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos. Si este empeño fuese proporcional con la voluntad para ayudar a resarcir las múltiples violaciones de DDHH de las que son objeto tantos venezolanos, muchos celebraríamos esta acreditación pasada, cuya continuidad solo garantiza más indignidad.

Vaya nuestra felicitación retroactiva por algo obtenido en 2013. Ahora lábrese el respeto en este 2014, acompañando a las víctimas de esta desproporcionada violencia de Estado, tal como el 28 de febrero se lo indicara la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, en una nota que lamentablemente no difundieron los medios del Estado.

Publicado originalmente en Prodavinci

Una cacerola llevó a Carlos Parra del balcón a la comisaría

CacerolazosLaGrita

Caracas, 20 de mayo, 2013.- El “gobierno de calle” de Nicolás Maduro llegó este fin de semana al estado Táchira, específicamente en La Grita, y como se ha hecho costumbre en muchos de los lugares que ha visitado en su mes de mandato, las cacerolas también lo acompañaron. A pesar de que tocar ollas es una manifestación pacífica, en esta oportunidad dejó el saldo de tres detenidos bajo cargos desconocidos.

Carlos Parra, su hermana Karla Parra y Beltrán Benítez fueron apresados por funcionarios de la Policía del Táchira.

Carlos Parra, de 19 años de edad y quien es dirigente juvenil de Primero Justicia, contó que aproximadamente al mediodía del sábado llegó el presidente Maduro a La Grita. De acuerdo con su relato, estaba acompañado por una multitud de cerca de 115 personas, entre los que se encontraban los escoltas del primer mandatario nacional.

Ya con Maduro en el lugar comenzaron a sonar las cacerolas, en el caso de Parra desde el balcón de su casa que se encuentra a escasos 15 metros del punto en el cual se realizó el acto.

Mientras se producía el cacerolazo, el dirigente de Primero Justicia comentó que personas de la multitud que acompañaba a Maduro comenzaron a arrojar objetos como piedras a su residencia. Según señaló, quienes encabezaban las agresiones son líderes políticos del municipio.

En ese momento no se produjo la detención. Minutos después de que culminó el acto se acercaron dos funcionarios de la Policía del Táchira, junto a dos efectivos de la Fuerza Armada y es allí cuando fue llevado a la comandancia de la policía en La Grita. “No fui esposado, ni hubo agresiones, ni nada. Ellos (los policías) entraron a mi casa, aunque no debieron hacerlo porque no tenían orden de captura, pero todo lo hicieron sin violencia”, dijo Parra.

La explicación para llevárselo de su casa, a él y su hermana Karla, fue “para hablar unas cositas”.

Desde La Grita fueron trasladados a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en La Fría. “Los funcionarios del Sebin dijeron que nos llevaron por unas averiguaciones, para verificar nuestro expediente que hasta ayer estaba intachable, hasta que nos detuvieron por cacerolear en el balcón de mi casa”, explicó.

El único argumento que se dio a la familia Parra es que se trataba, al parecer, de órdenes de Casa Militar, de “altos mandos”, dijo. La liberación se produjo, de acuerdo a las palabras del detenido, por malos procedimientos al apresarlos.

Por otra parte, Leonardo Sánchez Cárdenas, estudiante de Comunicación Social de la ULA fue también detenido en horas de la noche del sábado pasado mientras tomaba fotografías de las afueras del Sebin para mostrar el ambiente a esa hora de la noche puesto que habían al menos unas 40 personas aguardando por la liberación de los hermanos Parra y Benítez.

Funcionarios del Sebin lo interrogaron sobre el destino de las imágenes. El joven estudiante manifestó haber recibido un buen trato y explicó que eran para una nota periodística.

Al parecer, dentro de ese cuerpo se hallaba detenido un irregular y los funcionarios creían que Sánchez Cárdenas hacía trabajo de contra inteligencia a favor de un grupo paramilitar.

Fuente: El Universal.

Estados Unidos teme la llegada de la indignación callejera

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, dejó entrever que el desasosiego que invadió las calles de El Cairo y Madrid este año podría contagiarse a los Estados Unidos. ¿Tendrá razón?

Fueron una primavera y un verano largos y calurosos en las calles de Grecia, Reino Unido y España, con manifestantes y revoltosos desahogando su furia contra el alto índice de desempleo, las dolorosas medidas de austeridad y una muerte causada por la policía londinense.

 Mientras tanto, los Estados Unidos virtualmente se han librado hasta ahora de revueltas e incluso de protestas políticas pacíficas generalizadas. Esto, a pesar del desempleo más alto en décadas, la creciente desigualdad en los ingresos, la insatisfacción con la dirección que lleva la nación, la frustración con su gobierno disfuncional y la amenaza de drásticos recortes a los programas sociales.

Antecedentes

El viernes, Bloomberg sacó a relucir el espectro del malestar social en medio de la alta tasa de desocupación en la juventud estadounidense. “Hay un montón de chicos graduándose de la universidad que no consiguen empleo”, dijo en un programa de radio. “Eso es lo que pasó en El Cairo, eso es lo que pasó en Madrid. No queremos esas revueltas aquí. El daño causado a una generación que no puede conseguir trabajo tiene consecuencias duraderas”.

En el siglo pasado, los Estados Unidos experimentaron su cuota de disturbios y tumultos políticos, desde los indigentes veteranos de la Primera Guerra Mundial -del llamado “Bonus Army”- que se enfrentaron a las tropas federales en Washington en 1932, hasta las revueltas urbanas por problemas raciales en la década de 1960 y las protestas por el caso de Rodney King en 1992.

Además, en entrevistas con la BBC, analistas, escritores e historiadores han manifestado su temor a que los Estados Unidos estuvieran listos para alguna clase de levantamiento social, pero dijeron que la falta de organización social y un sentido de desesperación han impedido la unidad de movimientos sociales.

“Me asombra que los estadounidenses sean tan lentos para levantarse colectivamente… no sólo contra el desempleo, sino contra las fuerzas claramente identificables que son responsables de él”, expresó el sociólogo Todd Gitlin, profesor de la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia. “No estoy prediciendo que ocurrirá algo así, pero no me sorprendería en absoluto que hubiera cierta explosión de rabia callejera”.

“Revueltas tranquilas”

Policía antidisturbios en Estados UnidosAlgunos se preguntan si la crisis económica podría resultar en disturbios en Estados Unidos.

Gary Bailey, profesor de práctica de trabajo social en la Escuela Simmons de Trabajo Social en Boston, indicó que los “draconianos” recortes de austeridad contemplados en el Congreso estadounidense podrían llegar a provocar algún estallido si los jóvenes estadounidenses sintieran que se les está arrebatando su futuro a través de recortes a programas de educación y empleo.

“Corremos un riesgo inevitable”, dijo. “No somos inmunes a lo que está sucediendo en el mundo. Cuanto más grande es la ciudad y la población juvenil, mayor es el riesgo”. “Lo que el alcalde Bloomberg estaba advirtiendo es que esta privación de derechos, a falta de una expresión mejor, conduce a la desesperación y el desasosiego”, agregó.

“El pone como ejemplo la primavera árabe, que surgió de lo que ocurre cuando se priva de sus derechos a la juventud”, indicó. “Cuando ven el poder que ostentan unos pocos, con quienes frecuentemente no se identifican, las sociedades corren mucho peligro”.

Pero Peter Dreier, profesor de política y director del programa de política urbana y ambientalista de la escuela Occidental en Los Angeles, dijo que los estadounidenses no tienen la “psicología de la revuelta” y puntualizó que los ciudadanos que aguantan la carga del deterioro económico están “desmoralizados” y desanimados de emprender alguna acción colectiva.

“La gente está molesta, y ahora mismo están desahogando su rabia en ella misma, las revueltas silenciosas del suicidio y la depresión”, señaló. “Tomó unos tres años de la Depresión para que la gente superara esta sensación de culparse a sí mismos por su grave situación, para que se indignaran con los bancos y la comunidad empresarial y los alcaldes locales, para que expresaran su ira y la convirtieran en un asunto político más que personal”.

“Anomia”

Protesta en WattsEstados Unidos experimentó serias protestas callejeras en la década de 1960.

Incluso cuando el desempleo ronda el 9.1%, los ingresos del hogar promedio disminuyen, y más gente está empobrecida que en cualquier momento desde hace 52 años, el profesor Gitlin asegura que la vida sigue siendo tolerable para la mayoría de estadounidenses.

Eso podría explicar por qué los estadounidenses no se han lanzado en masa a las calles, dijo. “Una cosa es saber en el sentido de ‘lo leí en el periódico’ que la desigualdad está en su punto más alto, que casi no existe la movilidad social hacia arriba, que se está despojando al sector público”, indicó. “No es que la vida cotidiana se haya hecho insufrible como resultado”.

Rick Perlstein, historiador y autor de “Nixonland: The Rise of a President and the Fracturing of America” (El surgimiento de un presidente y la fractura de Estados Unidos), afirma que los estadounidenses sufren de un “profundo sentido de impotencia aprendida”.

“El hecho es que la población estadounidense -incluso si se eleva a ese nivel de ira- no siente que tenga alguien a quien manifestarle esa ira, ningún cuerpo de respuesta”, dijo. “Esa es una función de la pérdida de confianza en el gobierno. Es una función de la anomia y la frustración”.

Pero Perlstein señaló las protestas sindicales de este año en Wisconsin, Ohio e Indiana contra las medidas anti-sindicatos en las legislaturas de esos estados, la masiva huelga de trabajadores de la firma de telecomunicaciones Verizon, y las reuniones de constituyentes este verano, en las que los votantes confrontaron a los congresistas sobre los temidos recortes a programas sociales.

“Estamos viendo un movimiento social generalizado”, expresó. “El hecho de que los medios no mencionen cosas interesantes que están pasando deja mal a los medios”.

Protestas rojitas

El país se inunda de manifestaciones de funcionarios públicos contra el mismo Gobierno. Despidos injustificados y violación de beneficios laborales son motivos de descontento en el chavismo. Enfermeros son acosados por directores de hospitales por denunciar situación en centros de salud. Sindicatos bolivarianos denuncian censura y veto en los medios oficiales

 El derecho a la protesta tomó particular fuerza el día de ayer, pero a diferencia de otras oportunidades, quienes alzaron su voz no fueron los llamados “escuálidos alborotadores”, sino trabajadores públicos que se confiesan seguidores del chavismo, aunque cada vez vean menos real la materialización de la “revolución bonita”.

Despedidos y mal pagados se sienten los trabajadores de la Corporación de Servicios del Distrito Capital. Por eso protestaron frente al Palacio de Miraflores la mañana de este miércoles para denunciar que desde 2010 se han ejecutado más de 500 despidos injustificados.

Enrique Flores, empleado de esa corporación, denunció que tienen un “psicoterror” contra los obreros, ya que 2 mil trabajadores reciben amenazas de despidos, sin mayor explicación, para ingresar una nueva nómina, ignorando que tengan entre 10 y 20 años en la empresa. Agradecieron la cobertura de Tal Cual , ya que denunciaron que los medios del Estado los vetaron por haber sacado irregularidades a la luz pública. 

De cómo una revolución se gana su nombre

Por Laura Vidal

En las sesiones de trabajo y de diálogo colectiva que hemos presenciado durante CIVICUS, discutir los movimientos que han tenido lugar en los países árabes ha sido un punto necesario. Es evidente que los procesos que saltamos a llamar revolucionarios llevan consigo une euforia que hace difícil en ocasiones ver una imagen real de lo que ha sido y lo que será. Mozn Hassan lo dejó claro cuando compartió su visión sobre la que llamamos Primavera Árabe. Una cosa es la emoción de las posibilidades y otra la realidad. Según Hassan, las revueltas tienen su punto de partida en la explosión de los abusos del sistema capitalista sobre la gente con menos oportunidades, y en los resultados de conflictos no resueltos que se expanden en la región.

También se trata de ver los movimientos ciudadanos como el resultado de un proceso largo cuyos orígenes van mucho más allá de las imágenes que nos han conmovido durante las revueltas en Túnez, Egipto, Libia, Bahréin y Yemen. La historia en la que la dignidad individual de las gentes ha sido maltratada tiene una historia muy larga, y que está, además, lejos de terminar. Nabeel Rajab ha dicho que es importante darse cuenta de que los objetivos de estos movimientos son, por encima de todo, sociales.

Protestas en Potosí por incumplimientos

Potosí, “la Villa Imperial”, ha sido, desde siempre, el departamento siempre recordado: primero para explotar sus riquezas y, segundo, para olvidar las promesas que ha tenido por parte de autoridades y de quienes han logrado grandes beneficios económicos con la extracción de minerales de sus profundas entrañas. Hoy, como siempre, la población potosina sólo atina a protestar, a realizar marchas y manifestaciones con profusión de carteles y listado de reclamos; ¿los resultados? Siempre los mismos, promesas que nunca se cumplirán.

Potosí, el departamento más rico del país por su contenido de minerales, por la calidad de sus habitantes y por el estoicismo que han mostrado ante vicisitudes sin cuento en tiempos del coloniaje y de la misma república, sólo busca el cumplimiento de programas y promesas que todos los gobiernos han hecho; no quiere ni busca condiciones especiales para vivir; hay conciencia en sus habitantes y en sus instituciones de las realidades vividas y de las que se espera puedan dar resultados que, finalmente, permitan darle la cuota parte que le correspondería aunque nunca en la cantidad suficiente que cubra siquiera una mínima parte que el país y buena parte del mundo le deben. 

Miles de manifestantes desafían la violenta represión del Gobierno sirio

Omar Edelbe, dijo a Efe que “la represión más fuerte” tuvo lugar en la localidad de Duma, en la provincia oriental de Rif Damasco, donde murieron cinco personas, y en Alepo, donde perdieron la vida dos por disparos de las fuerzas de seguridad. En esta jornada, bautizada con el lema “Sólo vamos a arrodillarnos ante Dios”, el habitual goteo de víctimas comenzó desde primera hora de la mañana, cuando empezaron las manifestaciones, que se intensificaron tras el rezo musulmán del mediodía.

Pese al estricto cerco del Ejército y las fuerzas de seguridad sobre las ciudades, especialmente en los alrededores de las mezquitas, miles de personas salieron a las calles para pedir la caída del régimen de Al Asad. “Los agentes de seguridad se anticiparon las marchas con campañas de detenciones de activistas y disparos al aire”, dijo Ebelde en una conversación telefónica con Efe desde Beirut, donde está refugiado. Según avanzaba la jornada, los miembros de las fuerzas de seguridad dispararon contra “todos los participantes en las manifestaciones”, agregó. 

Vivienda, educación, y derechos laborales encabezan motivos de protesta en Venezuela

En junio, los venezolanos protagonizaron al menos 456 protestas. De esta cifra, 162 de ellas corresponden a demandas laborales. La solicitud de vivienda (29%), las demandas de seguridad y justicia (28%) y las exigencias educativas (7%) fueron los motivos predominantes para manifestar el mes pasado

La mayor cantidad de las manifestaciones en Venezuela se registran por exigencias sobre derechos laborales, vivienda, educación y seguridad ciudadana, de acuerdo con el informe del Observatorio de Conflictividad Social del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. En el reporte se indicó que en junio, los venezolanos protagonizaron al menos 456 protestas. De esta cifra, 162 de ellas corresponden a demandas laborales, representando 36% del total registrado.

La solicitud de vivienda (29%), las demandas de seguridad y justicia (28%) y las exigencias educativas (7%) fueron los motivos predominantes para manifestar el mes pasado.