Teatro itinerante: Manojo de sueños
Sentados en el lugar donde quepa el juego de pisé, niños, niñas, maestras y quién les acompañe, esperan la salida de unos personajes que no llegan. Al fondo comienza a escucharse una solicitud cantada: “¡Sueño! ¡escribe tu sueño! ¡Sueño!”…
Lápices se despliegan sobre unas hojas en las que puedes escribir cuál es tu sueño para Venezuela, la música te ayuda a sumergirte en la experiencia que comenzará tan pronto algunas de esas hojas vuelvan a las manos de Rodrigo, Rufo, Clara o Elisa.
Con base en un montaje que se desenvuelve alrededor de un gran tablero de juego, estos cuatro personajes escenifican, a medida que avanzan sobre el tablero, situaciones que describen las creencias y actitudes que nos impiden progresar, para luego presentar los valores y creencias que debemos adoptar los venezolanos para ser cada vez mejores individuos y ciudadanos y poder alcanzar un futuro mejor.
La música ayuda a desenvolver las palabras del buen Rodrigo, la ingenua Clara, el travieso Rufo o la febril Elisa. Los mensajes cobran sentido tras la risa de un público que se siente claramente reflejado en los quehaceres de este cuarteto de amigos. Una experiencia que nos indica que la reflexión llega por rutas donde la imaginación y la diversión no están separadas del aprendizaje, muy por el contrario, le facilitan y hacen que más personas se involucren en la necesidad de pensar qué cosas de las que hoy hacemos facilitan o entorpecen la ruta hacia un destino mejor encaminado.
Dedicado como ofrenda a las educadoras y educadores venezolanos, en Manojo de Sueños, como en los tradicionales juegos de “pisé” o “la semana”, cuatro personajes caminan, cantan, cuentan, corren y saltan hasta donde la piedrita les alcance, para ir cayendo en situaciones y conversaciones relacionadas con el país y el mundo, la historia, el presente con sus valores y sus modos, así como las visiones compartidas del país que acogen en sus corazones.
